Las integrantes de las Red de Mujeres Pinoleras, Remupi, beneficiarias del
proyecto Las Hijas del Maíz participaron en un taller de producción audiovisual. De
esta actividad se realizó un video publicado en varias plataformas digitales y redes
sociales.
Una primera parte se realizó de forma virtual y otra presencial con más detalle
sobre la producción audiovisual para publicidad digital, orientado a que las
integrantes de la Remupi cuenten sus historias y promocionen sus iniciativas con
herramientas accesibles y potentes: sus teléfonos celulares.
Esta actividad es parte del material del segundo video del proyecto y recoge
precisamente los frutos del taller de producción audiovisual y las voces de las
mujeres que participaron. Primero, un dato clave: las participantes aprendieron a
usar lo que ya tienen —el celular— como estudio de bolsillo. Guion breve, luz
natural, plano estable y textos claros. Con eso, dijeron, se puede mucho.
La cámara muestra el detrás de escena: ejercicios de encuadre, pruebas de voz,
grabaciones repetidas hasta quedar “conforme”. Esa práctica dio confianza y,
sobre todo, orden. La consigna fue concreta: pensar en el objetivo (informar,
vender, invitar) y elegir formato en función de eso.
El video muestra también la importancia del relato en primera persona. Cuando
una emprendedora cuenta su proceso, hay empatía. Se entiende el esfuerzo, el
costo de los insumos, las horas de cocina, de elaboración con materia prima de
los tejidos o la cosmética natural, entre muchos otros, y por qué el precio es el que
es. La gente no compra solo un producto: compra una historia que reconoce
honesta.
La difusión posterior fue en cadena. Al subir cada pieza a redes, las compañeras
se comentaron, compartieron y recomendaron. Las cuentas aliadas ayudaron a
llegar a audiencias nuevas. La combinación de testimonios y planos cerrados fue
efectiva para enganchar.
“Un aporte del video es la claridad en los llamados a la acción. Casi todas las
piezas cierran con un “escribinos al WhatsApp”, “seguinos en Instagram” o “nos
vemos en la feria del domingo”. Es sencillo, pero marca la diferencia entre ver y
comprar, entre ver y apoyar”, señala Leire Duarte, quien supervisa el material por
parte de la Asociación La Esperanza para la Comunicación y el Desarrollo.
Al final, lo que queda es una idea práctica: producir no es un misterio. Con método
y constancia, la red puede contar lo que hace y por qué importa. Y cuando ellas
cuentan, la comunidad escucha.

