De la idea al plan: acompañamiento que convierte ventas

El acompañamiento técnico en 2025 se pensó como un trayecto, no como una
charla suelta. Empezó por el modelo de negocio y siguió con mercado, canales y
números. A cada paso, ejercicios sencillos y aplicados a la realidad de cada
emprendimiento; nada de plantillas que nadie usa.

Las Hijas del Maíz, un proyecto que beneficia a la Red de Mujeres Pinoleras,
Remupi, y que cuenta con el apoyo de Sant Just Solidari, en el 2025 desarrollo un
proceso de acompañamiento para fortalecer los emprendimientos.

La propuesta de valor se trabajó con preguntas directas: ¿qué problema
resolvés?
, ¿qué te hace diferente?, ¿por qué confiar en vos? Después se pasó a
público meta y canales, con una verdad incómoda: a veces estamos hablando en
lugares donde nuestra clientela no está.

La digitalización de marca fue práctica: fotos claras, textos cortos, logo legible y
datos de contacto visibles. En paralelo, se revisó la conversación por WhatsApp:
respuestas rápidas, catálogo simple y cierre amable. El objetivo fue mejorar de
interacción a conversión.

En contabilidad básica, se separaron costos fijos y variables, se calculó margen
y punto de equilibrio, y se insistió en el registro diario. Cada cifra apuntó a
decisiones concretas: si conviene o no comprar tal insumo, si hay que ajustar
porciones, si un producto debe “pausarse”.

Para análisis de mercado, la consigna fue “datos de barrio”: preguntar, observar
y anotar. Con esa información, varias participantes corrigen rumbo sin perder
tiempo ni dinero. Validar temprano ahorra dolores de cabeza.

El acompañamiento lo facilitó el consultor costarricense Francisco Agüero, con
una lógica que gustó: poco a poco, pero bien articulado. El resultado visible fue
orden y claridad; el invisible, confianza en la propia voz para ofrecer y cobrar con
seguridad.

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